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Cuando se toma en
consideración iniciar acciones para minimizar los
residuos o las emisiones, generalmente se plantea
como primera actuación el cambio técnico del proceso
productivo: sustitución de materiales, modificación
de equipos o rediseño de equipos.
Estos proyectos son a
menudo costosos y entrañan dificultades y riesgos.
En realidad, no siempre se reflexiona sobre la
posibilidad de evitar o disminuir la generación de
residuos y emisiones a través de cambios en la
organización de los procesos y las actividades.
Estas facetas de
minimización del impacto ambiental negativo de una
actividad se denominan comúnmente Buenas Prácticas
medioambientales y resultan sumamente útiles tanto
por los rápidos y sorprendentes resultados que se
obtienen como por su simplicidad y bajo coste.
Suelen ser medidas rentables y seguras, que, además,
no interfieren en los procesos productivos.
- Reducir el
consumo energético de toda índole.
- Reducir el
consumo de agua.
- Disminuir la
generación de residuos y facilitar su
reutilización.
- Minimizar el
impacto ambiental negativo de las emisiones
atmosféricas, los ruidos y los vertidos de
aguas.
- Racionalizar el
empleo de los recursos naturales.
- Mejorar la
competitividad de la empresa.
- Mejorar la
imagen de la empresa ante los clientes, los
usuarios, los trabajadores y la Administración.
- Capacitar a los
empleados mediante una correcta formación e
información, lo cual redundará a su vez en una
buena integración de las medidas adoptadas para
la mejora y el cuidado del medio ambiente.
El medio ambiente es
el conjunto de todas las cosas vivas que nos rodean.
De éste obtenemos agua, comida, combustibles y
materias primas que sirven para fabricar las cosas
que utilizamos diariamente.
Al abusar o hacer
mal uso de los recursos naturales que se obtienen
del medio ambiente, lo ponemos en peligro y lo
agotamos. El aire y el agua están contaminándose,
los bosques están desapareciendo, debido a los
incendios y a la explotación excesiva y los animales
se van extinguiendo por el exceso de la caza y de la
pesca. |
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Debido a esto, la ONU
busca lograr el "desarrollo sostenible". Este
concepto quiere decir el hecho de lograr el mayor
desarrollo de los pueblos sin poner en peligro el
medio ambiente. Para ello se creó, en 1972, el
Programa de las Naciones Unidas sobre el Medio
ambiente (PNUMA), que se encarga de promover
actividades medioambientales y crear conciencia
entre la población sobre la importancia de cuidar el
medio ambiente.
Con el fin de preservar
el medio ambiente de la Tierra, que es "la casa
mayor de todos los seres humanos", la Organización
de las Naciones Unidas trabaja con intensidad para
lograr acuerdos internacionales que ayuden a
preservar y respetar el medio ambiente, como el
mejor legado o herencia que los adultos puede dejar
a los niños.
Así, en 1992, la ONU
celebró la "Cumbre para la Tierra", en la cual se
adoptó el "Programa 21", que es un plan de acción
que explica las medidas para lograr un desarrollo
sostenible. Más de 1,800 ciudades del mundo han
hecho su propio Programa 21
local, basándose en el que se adoptó en la Cumbre
para la Tierra. En esta Cumbre, también:
- Se definieron
los derechos y deberes de los Estados en materia
de medio ambiente.
- Se abordaron
las cuestiones relacionadas con:
- La
protección de los bosques.
- El cambio
climático y la diversidad biológica.
- Las
poblaciones de peces migratorias.
- La
desertificación.
- El
desarrollo sostenible de los Estados
Insulares (islas).
En 1997, tuvo lugar
la "Cumbre de Río+5", que tenía como principal
objetivo analizar la ejecución del "Programa 21",
aprobado en la Cumbre de 1992. En la Cumbre de 1997
se obtuvieron diversos acuerdos que se plasmaron en
el documento final de la sesión. |